miércoles, 2 de agosto de 2017

La vida



La Vida es una protuberancia ordenada y casual de la Línea del Desorden Universal (LDU). Estamos al principio de la evolución de la Vida, nuestra Vida. Con el tiempo, esta protuberancia podrá desaparecer ya que la LDU le alcanza o, por el contrario, eternizarse, si la Vida domina las leyes de la Naturaleza, de forma que ya nunca le alcanzará la LDU. De esta manera, pasaría a formar parte de un posible "club selecto de vidas" con esa capacidad.



La Vida comienza cuando una serie de sustancias inorgánicas alcanzan tal configuración que con ayuda de energía exterior, se crean otras sustancias más ordenadas y/o con capacidad para seguir aumentando su orden con cada aportación energética. Así, algo está vivo mientras, con un aporte de energía externo, consiga mantener o aumentar su orden, ya sea en cantidad o en calidad. El secreto de la Vida está en el Orden. Cualquier alteración en el Orden llevará consigo otro Orden, el cual podrá ser el inicio de un desorden, y con mucha probabilidad, morirá o por el contrario podría ser una mejor configuración y, por lo tanto, aumentar la posibilidad de permanencia en el tiempo. La Vida intenta vencer a la entropía, o sea, perpetuarse en el tiempo y la estrategia que sigue es la reproducción con posibilidad de mejor configuración o mutación de mejora. La estrategia de una piedra es ser lo más estable posible ante el deterioro producido por la entropía, pero no se adapta, cuando el sol se convierta en supernova terminará su existencia, mientras que la Vida estará ya muy, muy lejos.

Fijaros que no he dicho ni dónde ni cuándo apareció, pero, en cualquier lugar del Universo y durante los más o menos 14000 millones de años de edad que plantean los científicos que tiene este, pudo aparecer la Vida. En estos momentos, se invierte dinero en la búsqueda de Vida fuera de la Tierra, luego, como mínimo, hay una cierta esperanza/posibilidad de encontrarla y de que no seamos ni los únicos, ni los primeros. En vista de la gran cantidad de posibilidades para que la Vida aparezca azarosamente, no creo necesario ninguna intervención divina para la aparición de la Vida, ni para su evolución, aunque no descarto, porque ya lo estamos haciendo, la evolución de las especies con la intervención de otros entes. En cuanto a la creación, todavía nuestra ciencia no tiene la información y tecnología suficientes para sacar de la nada un ser vivo, pero yo creo que llegará.

También creo que esta idea en la que nuestra Vida no tiene nada de extraordinario puede tener paralelismo con la idea de que el Hombre no es el centro del universo, decepcionante para la Humanidad pero real como la Vida misma, pudiendo llegar a producir un vuelco en nuestra civilización si en algún momento se confirmara.
El exponente de nuestra Vida más complicado es el ser humano, un cúmulo de materia ordenada con tal perfección que su desorden crítico (muerte) es todavía incalculable. Desconozco si somos seres con parte de nosotros existiendo en otras dimensiones inexplorables con la tecnología actual, o somos la concreción de la configuración con más posibilidades de existir, pero lo que sí que creo es que cuando mueres, no hay más allá, y que cuando la ciencia conozca todas las dimensiones del ser humano podrá resucitarlo y modificarlo de igual manera a como lo hacemos actualmente con cualquier máquina, pasando a ser tan mortales como inmortales mientras haya energía útil en el Universo. Seremos entonces otra protuberancia que se independiza de la LDU.

lunes, 10 de julio de 2017

Ciberataques

Cada día que pasa, el mundo digital se hace más grande, la realidad virtual, poco a poco, irá sustituyendo nuestro espacio social. En el espacio digital convivimos todos, incluso los que creen estar más separados de la red. Los niños no todos juegan en la calle, sino tambien en la cibercalle, las personas no tertulian solo en los bares, sino también en los ciberbares, la gente no gestiona todo en el banco, sino en el ciberbanco, lo mismo con la Administración, las grandes empresas, los comercios, etc.

Están en marcha prototipos de ordenadores con la tecnología del futuro. Su potencial es inabordable por la tecnología actual, de forma que serán los que manejen los mundos analógico y digital en menos de lo que creemos, alternando un mundo y otro como el que coge el ascensor. Si todavía quedara algo de gestión analógica, con estos ordenadores se acabaría. Como un arma de doble filo nos puede dar mucho conocimiento y control, pero también nos puede quitar todo, la libertad.

Los ordenadores cuánticos, como la misma palabra nos sugiere, se basan en fenómenos cuánticos que propone la Naturaleza y que los ingenieros comienzan a aprovechar.

¿Podrá llegar el momento en el que nosotros seamos nuestra propia copia de seguridad?

Como hemos visto, un gran tanto por ciento de nuestra vida es digital y de la misma forma que nuestros antepasados, cuando se decidieron a conquistar tierras lejanas, una vez allí descuidaron la seguridad, sufriendo los ataques de animales desconocidos, temperaturas inaguantables, escasez de recursos y enfermedades nuevas. En realidad, aunque iban prevenidos, no conseguían dar una respuesta adecuada, ya que lo que se encontraban era nuevo y por lo tanto necesitarían un tiempo de adaptación. Tenían ante si un vasto mundo que conquistar, dominar, aprovechar y cuidar.

La humanidad ha descubierto, hace relativamente poco, otro vasto mundo en donde ampliar horizontes todavía inexplorados y en donde los más avezados campan a sus anchas haciendo y deshaciendo. El mundo digital se encuentra en los millones de ordenadores que hay. Algunos de los que no se apagan nunca, nos proporcionan la mayoría de los servicios que necesitamos, pero otros están escondidos y es muy difícil encontrarlos, cual guarida del bandolero en la Serranía de Ronda. En la misma analogía, el mundo de libertad que anhelamos en nuestros paises, también lo anhelamos en el ciberespacio, pero parece que están empeñados en que tengamos miedo y aceptemos las restricciones de libertad sin rechistar en pos de una seguridad que nunca tendremos.

De la misma forma que el ISIS no podría actuar de la manera que lo hace sin un respaldo estratégico detrás, los ciberataques que están ocurriendo, también necesitan de un ente poderoso para ejecutarlo.

Es el miedo y no otra cosa lo que buscan. El mundo digital es suficientemente grande e importante como para empezar a tomar posiciones y control, las armas son cada vez mas sofisticadas, los virus se crean con un objetivo, pero pueden derivar en situaciones descontroladas y convertirse en pandemias.

Sin embargo, tenemos que estar tranquilos, no dejar que coarten nuestra libertad en la red, el más mínimo indicio de intento de menoscabarla, hay que cortarlo de raíz. La normalización, regularización y control del ciberespacio debe estar en manos de sus usuarios y en común acuerdo de todos los paises.

Mientras, y para que no nos secuestren el ordenador, hay que mantenerlo actualizado y no entrar, abrir, mirar, descargar, etc., ningún archivo de origen desconocido. Un poco de sentido común.

sábado, 24 de junio de 2017

250 paseando contigo

Desde que somos cigoto comenzamos a comunicarnos, la información nos condiciona y nos modela, incluso hasta cuando creemos que somos suficientemente críticos. Los distíntos soportes físicos de transmisión de información son variaciones, en su mayoría, basadas en el electromagnetismo. Como cigoto, y hasta que empieza a funcionar el sistema nervioso, son los genes quienes llevan la voz cantante, autoejecutándose casi sin tener en cuenta el resto del Universo. Ya con el sistema nervioso funcionando, el feto interacciona con el exterior y comienza el segundo yugo del que no podremos zafarnos junto con la genética: el ambiente. Su sistema nervioso no tiene suficientes conexiones como para tomar conciencia de lo que ocurre, y para cuando la haya tomado, la genética ya habrá hecho su trabajo y condicionará quiénes seremos para lo bueno y para lo malo, desarrollando la información empaquetada en los genes.

La genética del humano nos brinda cinco ventanas al mundo exo-mental y lo hace desde antes de nacer, con lo que se ve claramente el peso que tendrá la parte ambiental en su desarrollo. El paso del tiempo irá vasculando nuestra dependencia del cromosoma a la dependencia de la memoria.

Siempre he pensado que tenemos los sentidos que necesitamos y que si hubiera otro canal de comunicación distinto y lo necesitáramos para sobrevivir, tendríamos nuestro receptor para ello. Tenemos cinco sentidos y ninguno más y con ellos nos tenemos que comunicar con el medioambiente más cercano.

Una persona necesita tener dentro de la boca un objeto para poder degustarlo, con lo que este sentido no va mas allá de avisarnos del estado de la comida. Con el tacto, puesto que tiene receptores de radiación infrarroja, podríamos captar objetos calientes a una cierta distancia, dependiendo de la intensidad del foco, pero aún así, como la radiación infraroja no es muy energética, se desvanece rápidamente. Cuando nos acercamos a una pared que le ha estado dando el sol, notamos su calor, incluso a metros de distancia. Las moléculas que se esparcen por el aire podríamos detectarlas a muchos metros de distancia, mientras mantengan suficiente concentración, pero, el olfato, sigue siendo efectivo a poca distancia. Llegamos al oído, el sonido viaja a 340 m/s de velocidad en el aire, pudiéndose escuchar a una persona, en condiciones favorables, a kilómetros de distancia; es más, si el sonido lo emitimos a través de hierro, por ejemplo por un raíl, llegaría mucho más lejos, ya que tendría menos pérdidas energéticas y además iría a una velocidad de 5000 m/s. Por último, tenemos la vista, que recoje la radiación electromagnética de entre 400 y 750 nm de longitud de onda (por debajo de los 400 nm está la infrarroja y por encima de 750 nm, la radiación ultravioleta) y sus efectos pueden llegar a millones de kilómetros sin perder su esencia, incluso en el vacío.

Nuestro cuerpo, puede producir sabores, olores, calores (infrarrojos), sonidos, pero no luz visible. Hasta que el hombre no dominó el fuego, no pudo mandar información más lejos de lo que le daba la vista para captar los fotones del sol, reflejados en los objetos, con lo que hasta entonces el oido rivalizaba con la vista en importancia, sobre todo, estratégicamente hablando.

Ya con el dominio del fuego, vino otra era de la comunicación a distancia: las señales de humo, o cualquier código que se estableciese con el fuego, llegaban más lejos que cualquier otra señal. Así y para llegar aún mas lejos, ponían torres repetidoras en las cimas más altas, con contacto visual entre ellas, con lo que la información recorría en cuestión de minutos decenas de kilómetros.

Cuando se descubrió la electricidad, mejor dicho, cuando se empezó a utilizar, en el siglo XIX, llevó a uno de los inventos más importantes para la comunicación a distancia: el telégrafo. Resistió el empuje de la tecnología hasta hace muy poco. Lo siguiente fue el teléfono, una variación del telégrafo por el cual se permitia la transmisión de audio. El teléfono nos acercó a las personas haciendo más pequeño el mundo. Su éxito está basado en el acercamiento personal entre los comunicantes, pero, sobre todo, en la globalización del canal y la privacidad del mensaje. Por otro lado y ya en el siglo XX, aparece el ordenador personal y llega el momento de poner en comunicación unas máquinas con otras, hasta que el tamaño de los componentes permiten los terminales portátiles, tanto de teléfonos como de ordenadores. Desde aquel ladrillo de teléfono, allá por los años 70, hasta ahora, la unión ordenador-teléfono ha ido ganando terreno a todo tipo de tecnología para la comunicación.

En conclusión, se ha ganado en capacidad de contacto, en rapidez de contacto, pero el tiempo disponible para la comunicación con los demás es el mismo, de ahí el estrés que podemos llegar a tener si no priorizamos con qué personas vamos a contactar. El WhatsApp es una aplicación trampa, ya que una vez contactas con alguien, dejas abierta la línea, con lo que si tienes 250 contactos, es como si tuvieras 250 conversaciones a la vez. Con el teléfono tradicional contactabas con alguien, dabas el mensaje que querías dar y cerrabas (colgabas), con lo que dabas por zanjada la comunicación. Sin embargo, con la mensajería instantanea en el móvil es como si llevaras a las 250 personas de paseo contigo, sin cerrar nunca la comunicación.

La comunicación humana por medio de máquinas irá sustituyendo a la "sin máquinas", conforme la comunicación sea capaz de trasladar lo que pides a un contacto directo. O sea, en cuanto se puedan transmitir, no solo la vista y el oido, sino también el tacto, olfato y gusto, los sentidos más personales.

viernes, 2 de junio de 2017

Conducción Autónoma

Ferrocarriles, aviones, barcos... ¿para cuándo llegará a la carretera el piloto automático?
¿No os gustaría que después de una noche larga teniendo que madrugar, te subas a tu coche, le digas adónde quieres ir y te eches a dormir? ¿No te gustaría llegar allí donde nunca hay estacionamiento y que lo busque por ti? ¿No te gustaría mandar a tu coche a por tu hija que sale de entrenar y que la traiga a casa? Podríamos seguir con innumerables situaciones que un coche con Conducción Autónoma nos podría solucionar.

A partir de los años 60, la electrónica comenzó a aparecer en el automóvil, en julio de 1992 comienza a funcionar la normativa europea para las restricciones a las emisiones que un turismo puede lanzar a la atmósfera, estas normas Euro comenzaron por la 1 (poco restrictiva) y actualmente está en vigor la Euro 6 (bastante restrictiva). Para que los coches cumplieran las normas Euro, los ingenieros redoblaron esfuerzos en el desarrollo de la electrónica para bajar el consumo, pero quedan más normas Euro, cada vez más restrictivas, hasta llegar en un futuro a 0 emisiones, con unas consecuencias que plantearé en otra entrada más adelante. Pero no solo es en el motor donde la electrónica va a actuar, también se desarrolla en el confort, la comunicación y multimedia y en seguridad.

El factor humano acapara entre el 70% y el  90% de la responsabilidad en los accidentes de tráfico, lo que nos da una idea de dónde está el problema. Ya sabemos que, en general, todas las marcas están comprometidas con la seguridad vial y cada una busca distintas estrategias para solucionarlo.

En 2010, comencé a escuchar, por primera vez, campanas sobre la Conducción Autónoma con Google a la cabeza. En poco tiempo se pasó del laboratorio a la calle, pudiendo encontrar, actualmente, esta tecnología en el asfalto de ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Dubai.

Hoy la Conducción Autónoma se concibe en varios niveles, ¿quieres conocerlos?


Nivel 0
Es el nivel de los vehículos hasta que llegó la electrónica. Todos los sistemas dependían de la mecánica o de las decisiones del conductor. Un ejemplo sería el SEAT 600.



Nivel 1
Es el nivel de la mayoría de los vehículos actuales, ya la electrónica los ha invadido con sistemas como el ABS, ESP, Star-stop, Frenada de emergencia, Ayuda al estacionamiento, Reconocimiento de voz, Ayuda al mantenimiento de carril, Visión de ángulo muerto, Reconocimiento de señales... etc.



Nivel 2
En este nivel, a diferencia del anterior, los vehículos disfrutan de un ordenador que recoge los datos proporcionados por los sensores y radares, y toma decisiones que llevan a sustituir al conductor en situaciones sencillas, con una clara solución. Estos podrían circular por carreteras y autovías bien señalizadas sin intervención del conductor. Actualmente, hay pocas marcas que tengan este tipo de tecnología vendiéndose en la calle. El más famoso es el Tesla Model S con su Autopilot. También lo lleva el Mercedes Clase E (imagen).



Nivel 3
El ordenador del vehículo es capaz de tomar decisiones acertadas en situaciones complejas, podría valerse por sí mismo en la mayoría de los casos, incluso en ciudad. Aún así, habría un mínimo tanto por ciento de situaciones en las que necesitaría de la ayuda del conductor para solventarlas.



Nivel 4
El vehículo será completamente autónomo, no llevará volante ni pedales. Será lo más parecido a coger un taxi, pero prácticamente con nula accidentalidad.



Todas la marcas están dispuestas a llegar al Nivel 2, incluso al 3, pero no todas ven con buenos ojos el 4. En este nivel, no tendrías posibilidad de conducir, por lo que dejarías de tener las sensaciones de pilotaje. Sin embargo, hay marcas que piensan sus coches para las personas a las que les gusta conducir. En cambio, hay otros fabricantes que buscan la seguridad total y para eso hay que quitarle toda la responsabilidad al humano.

Por supuesto, estamos lejos de la generalización, pero ya se dan algunas fechas para los primeros prototipos de Nivel 4.  ¿Quién iba a imaginar hace 25 años la capacidad y generalización que tienen los terminales de telefonía en la actualidad? Los primeros vehículos autónomos tienen ya alrededor de 5 años, con lo que si hacemos un paralelismo con los móviles y no hay frenazo político-económico, en 20 años estarán generalizados los vehículos autónomos.

En 2014 la SAE desarrolló su propia clasificación para estos vehículos con 5 niveles, https://www.sae.org/standards/content/j3016_202104/.



miércoles, 24 de mayo de 2017

Reparto vital


Tendría 13 años cuando estudié por primera vez la población mundial, unos 3500 millones de personas. Pasaron unos años sin prestarle mucha atención y cuando volví a tomar consciencia de la población mundial ya íbamos por 5200 millones. Actualmente, estamos en unos 7400 millones y con proyección de llegar a 9500 en el año 2050, o sea, se triplicará la población en el lapso de vida de una persona.
Según el periódico El País, menos de 100 personas acumulan la riqueza de 3500 millones y aumentando, pero el problema no solo es la desigualdad, sino que 896 millones de personas de esos 3500 subsisten con menos de 1,5 € al día. Esta desigualdad solo favorece a las grandes corporaciones, es decir, a las 100 personas que mueven hilos de nuestra economía. Para mantener su nivel de influencia mundial necesitan de los recursos de los demás y la forma más fácil de obtenerlos es manteniendo a su población en la miseria.
Desde el momento en que el ser humano toma consciencia de sí mismo hasta la actualidad, la Humanidad ha experimentado un distanciamiento desgarrador entre colectivos humanos que produce una situación en la cual coexisten personas que preparan el asalto al planeta Marte y otras que viven todavía en la Edad de Piedra. El porqué se llegó a esta situación, quizás sea por la dificultad de globalizar la ciencia hasta la aparición de la imprenta, momento en el que ya estaba implantado el germen del sistema social-político-económico actual y, por lo tanto, la mayor parte del beneficio aportado se repartirá de forma desigual y local, empezando por la actual Alemania y sus alrededores.
El dominio del más fuerte sobre el más débil está arraigado en nuestra sociedad y quizás haya sido esto lo que ha provocado el desgarro en la evolución, el axioma ancestral de no hay para los dos, o mueres tú o muero yo, hizo que el egoísmo predominara hasta hoy y no dejó que el colaboracionismo, a la vista de la abundancia de recursos, prosperara. La diferencia que hay entre las capacidades de las personas debidas a al factor genético no es suficiente para explicar la diferencia de civilización entre los que quieren ir a Marte y los que cortan con piedras, con lo que solo el factor ambiental-cultural es capaz de cambiar la situación. La pequeña diferencia entre las personas produce de media un saldo a favor para el más capaz, de forma que, si no se reparte una parte sustancial de esa renta, al cabo de cientos de años se producirá la diferencia de civilizaciones.
Pero, ¿es necesaria esa diferencia desgarradora para que la Ciencia pueda evolucionar? Dicho de otra manera, si las diferencias entre las personas no existieran, ¿serían capaces de sacrificarse por los demás?, ¿sería la curiosidad humana suficiente para evolucionar la ciencia con la rapidez actual? Desde mi punto de vista, con una situación idílica de igualdad total, la evolución científica sería lenta pero incesante, lo cual no sería problema en un mundo sin desigualdades. Esto podría mantenerse mientras los recursos de la Tierra fueran suficientes, pero ¿qué pasaría si no llegaran a ser suficientes? Volveríamos al principio: al axioma ancestral de no hay para los dos, o mueres tú o muero yo, si bien, gracias a la evolución tecnológica, se alargaría la necesidad de recurrir al anterior axioma. Esta circunstancia no para de ocurrir gracias a la diferencia de civilizaciones, el hecho de mantenerla produce más muertos en una parte que en otra. El sistema mundial está montado para que esas 100 personas no mueran y sí lo haga el resto, sin importarles nada más, porque en el fondo se rigen por el axioma ancestral.
La Vida tiene la necesidad de energía constante para mantener el nivel de ordenación y equilibrio que nos da la estabilidad e incluso la mejora, pero el reparto lo hacen, actualmente, el club de los 100 y aunque estos ven el mundo globalmente y los más pobres localmente, se trata de lo mismo.
Veamos la siguiente Línea de necesidades:



        0: No tienes nada, luego mueres. Sin aire tardarías minutos en morir.
        1: Tienes aire, pero no agua. Tardarías días en morir.
        2: Tienes agua pero no comida. Tardarías aproximadamente un mes en morir.
        3: Tienes comida, pero vives en Siberia o en el Sahara. Tardarías segundos en morir congelado u horas asado por el sol.
        4: Tienes algún sitio para resguardarte o vives en algún lugar benigno. Podrías tardar años en morir.
                    4.1: Tienes homeostasis, cierto descanso y sexo.
                                4.1.1: Tienes capacidad parar dilatar en el tiempo todo lo anterior.
                                4.1.2:  Tienes capacidad parar dilatar en el tiempo todo lo anterior y te sobra tiempo.
                                                   4.1.2.1: Tienes capacidad para las relaciones humanas no sexuales.
                                                            4.1.2.1.1: Tienes el reconocimiento de los demás y confianza en ti mismo.
                                                                         4.1.2.1.1.1: Tienes creatividad, escala de valores y transcendencia.



¿Dónde ponemos el mínimo que una persona tendría que tener solo por nacer? La respuesta, en principio, dependerá mucho de en qué país nazca esa persona, no es lo mismo nacer en Burkina Faso que en Suiza. ¿Podrías tener hasta el 4.1.2.1.1.1 en cualquiera de los dos países? Sí, la diferencia está en que a partir del 4.1.2 en un país solo necesitas una fogata y la palabra y en el otro, dinero. ¿Cuánto? Pues el cruce de la línea que va desde el sistema socialista más humano hasta el sistema capitalista, donde las necesidades humanas están en un segundo plano, con la línea que representa el nivel de diferencial entre colectivos humanos  que exista en ese momento, nos mostrará el mínimo al que se tendrá derecho solo por nacer.